Hace unos días escribí el comentario en un grupo en el que participo en Linkedin, al reelerla esta tarde me percaté de que podría resultar interesante en el marco de los temas que nos ocupan en esta asignatura. Por ello, la reproduzco ahora aquí.
La distinción entre tele-trabajo y trabajo virtual parece interesante. Al menos así lo sugieren en ENTER (el Centro de IE Business School para el análisis de la Sociedad de la Información y las Telecomunciaciones cuando plantean un número especial para analizar las "Prácticas de Trabajo Virtual y Teletrabajo en el sector TIC en España"
En sendas presentaciones, se habla de tal distinción aludiendo a dos modalidades. Mientras que, de acuerdo con Elena Sánchez, el Trabajo Virtual es entendido como el trabajo que se realiza con otros miembros de la organización de forma no presencial a través de múltiples y diversas tecnologías incluyendo las TIC, el tele-trabajo se entiende, por su parte, como una modalidad de trabajo virtual (no presencial) que se realiza con otras personas, siendo el hogar del empleado su oficina, cuando trabaja. Dicho en otros términos, el tele-trabajo no puede ser entendido como la extensión del trabajo virtual que hacemos normalmente en la oficina y que llevamos a casa o con nosotros de viaje o vacaciones, para seguir trabajado. El tele-trabajo es más bien una nueva forma de intercambio laboral que, también en palabras de la autora, tiene implicaciones legales, económicas, laborales, de condiciones en el hogar, etc. Visto así, la distinción se hace, más que interesante, pertinente.
Tal distinción supone dar un paso más: plantearnos la cuestión del trabajo virtual como una cuestión de grado. Así, por ejemplo, en un nivel inicial podríamos ubicar el trabajo-virtual en la oficina como un proceso natural que enriquece (o no) nuestras prácticas profesionales y que nos ofrece (o no) nuevas formas para interactuar con los otros y resolver, abordar, discutir, analizar los problemas, proyectos, planes u lo que sea relativo al trabajo. En un segundo nivel, podríamos ubicar ese mismo trabajo virtual que, dada su condición de virtual, nos sigue a todas partes y puede instalarse poco a poco y cómodamente en el sofá de casa por las noches, los fines de semana y las vacaciones, pero que también supondría una instalación eventual en situaciones de crisis como la que la posible pandemia de la gripe A supuso. En un tercer nivel, y no sé si último, tendríamos el trabajo virtual que se realiza a condición de surgir como una oferta laboral desde casa, es decir, el tele-trabajo. El tele-trabajo podría surgir o no como una oferta laboral en la que claramente se establece la condición de trabajar desde el hogar, pero también pudiera ser el resultado de la evolución de las formas de trabajar de maneras tal que muchos trabajadores presenciales podríamos migrar a trabajadores a distancia dada la naturaleza de nuestra práctica, el rol en nuestra empresa o las características propias del tipo de trabajo que realizamos.
Como quiera que sea, me ha gustado la distinción y más que gustarme me parece potente para poder estudiar, analizar y comprender las dinámicas que pueden operar en los tres niveles descritos: el trabajo virtual, la extensión del trabajo virtual a contextos familiares o "fuera del trabajo" y el tele-trabajo.
Los textos que nos ofrece ENTER seguro que nos ayudan a explorar las posibilidades de la distinción como herramienta analítica de esto que llemamos teletrabajo:
Prácticas de Trabajo Virtual y Teletrabajo en el Sector TIC en España. Elena Sánchez, IE Business School;
Prácticas de Trabajo Virtual y Teletrabajo. La visión de un operador. José Manuel Valle Fonk, Telefónica;
Prácticas de Trabajo Virtual y Teletrabajo. La visión de una consultora. Guillermo García Cerezo, Accenture.
Buen fin de semana a todos.
domingo, octubre 11, 2009
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